31 octubre 2010

Sin razón aparente se atraen los cuerpos, es el magnetismo que cada uno de ellos posee, él polo sur, ella el polo norte. Después de la más sincera expresión de amor. Se desatraen para yacer entre algodón.
-¿Vos creés en el amor eterno?
-Mejor creer, ¿Sino porque seguir? ¿Para qué?
-¿Pero crees de verdad o es como creés en Dios? Algunos creen en Dios sólo por miedo, no saben si existe, si existe les puede hacer mal, mejor creer en él, vivir así, pensando que está, sin ninguna certeza.
-Yo te amo de verdad.
-Pero no crees que somos eternos.
Respectivos ojos invaden sus caras, silencio la cama, silencio las caras. Y los ojos hablan, sus ojos exalan. 
-Pero vos sos mi nada. Porque nada es para siempre.

1 comentario:

Gastón dijo...

esta muy bueno lo que escribiste
re tierno
ajaj
te amo muchi